
A tres meses de haber asumido la presidencia, Claudia Sheinbaum ha evidenciado que su gobierno es una continuación de las viejas prácticas de Morena: promesas vacías, falta de rumbo y una preocupante dependencia de la retórica populista. Los primeros 100 días de su administración muestran un panorama desalentador, no solo por su incapacidad de responder a los desafíos nacionales, sino por la evidente fractura dentro de su partido y el desgaste de un modelo político basado en promesas incumplidas.
Una política exterior subordinada
Desde su primer día, la política exterior de Sheinbaum ha mostrado una clara subordinación a los intereses de Estados Unidos, especialmente bajo la presidencia de Donald Trump. Ejemplos como la falta de respuesta contundente ante amenazas de deportación masiva o la aceptación de aranceles punitivos sin negociación previa, reflejan la falta de preparación del gobierno mexicano. El intento de suavizar las tensiones a través de un discurso diplomático ha sido visto como una posición débil y servil, alejándose de la defensa de la soberanía que Morena prometía.
Seguridad pública sin avances
El nombramiento de Omar García Harfuch como encargado de la seguridad fue anunciado como la solución a la crisis de violencia. Sin embargo, los homicidios no han disminuido; por ejemplo, en Tabasco y Morelos, las cifras de violencia continúan creciendo, evidenciando la desconexión de Sheinbaum con las realidades del país.
Proyectos sin impacto
A pesar de prometer avances en educación, salud y equidad de género, estos se han quedado en discursos. En educación, la falta de inversión en infraestructura básica y condiciones dignas para los estudiantes es notoria. En salud, la crisis de medicamentos y la escasez de insumos en hospitales persisten, con el gobierno culpando a administraciones anteriores en vez de asumir su responsabilidad.
Morena: un partido en crisis
Los conflictos internos en Morena son un claro reflejo de un partido no preparado para gobernar. Los escándalos de corrupción como el de Cuauhtémoc Blanco en Morelos, donde se le acusa de nexos con el crimen organizado, y las acusaciones contra Adán Augusto López en Tabasco, muestran que Morena es una nueva cara de los viejos vicios del sistema político mexicano. La falta de autocrítica y la protección a algunos miembros solo socavan cualquier promesa de transformación.
En conclusión Claudia Sheinbaum llegó con la promesa de ser la primera mujer en transformar México, pero hasta ahora solo ha mostrado ser una figura incapaz de romper con las prácticas políticas tradicionales. Morena, lejos de ser un vehículo de cambio, se ha convertido en un partido desgastado y contradictorio. Estos primeros 100 días son un preludio de lo que podría ser un sexenio marcado por la mediocridad y la falta de resultados. ¿Cuánta más decepción tendrá que soportar México antes de exigir un verdadero cambio?