El asalto descarado de Morena a la justicia

El asalto descarado de Morena a la justicia

Morena ha decidido dinamitar lo poco que queda de la democracia mexicana, y lo hace con una reforma judicial que es puro veneno disfrazado de democracia. Elegir a jueces, magistrados y ministros por voto popular no es una idea progresista; es una aberración, un disparate que apesta a populismo barato y a ambición desmedida. Esto no es reformar: es demoler.
¿Independencia judicial? Olvídenlo. Con esta ocurrencia, los jueces dejarán de ser guardianes de la ley para convertirse en títeres de quien tenga más votos, más dinero o más músculo político. Imaginen tribunales al servicio de caciques, de mayorías enardecidas o, peor aún, del partido en el poder. Porque no nos engañemos: detrás de esta farsa de “poder al pueblo” está la mano sucia de Morena, frotándose las manos ante la posibilidad de controlar hasta el último rincón del Estado.
La Constitución, ese documento que alguna vez fue un pacto sagrado, hoy es papel higiénico para el morenismo. La pisotean, la rasgan, la reescriben con la torpeza de un niño malcriado que no entiende lo que destroza. No hay reflexión, no hay consenso, solo prisa y soberbia. Es una orgía legislativa donde el único objetivo es concentrar más poder, aplastar cualquier contrapeso y eternizarse en el mando. Si esto pasa, el Poder Judicial no será un árbitro: será un perro faldero del Ejecutivo.
Y no se equivoquen: esto no es un error inocente. Es un golpe calculado, un atraco a plena luz del día contra un país que ya está de rodillas. Morena no quiere justicia; quiere sumisión. Pretenden vendernos esta basura como un regalo al pueblo, pero es un regalo envenenado que nos condenará a la arbitrariedad y al autoritarismo.
Hay que parar esta locura ya. La justicia no es un juguete para experimentos dementes ni un botín para el partido en turno. Si dejamos que esta reforma avance, no solo perdemos un poder independiente: perdemos a México entero. Despierten, porque el reloj está avanzando y el desastre está a la puerta.

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